Limpiar una pluma estilográfica: 6 respuestas a las preguntas más frecuentes

Toda persona que posea una pluma estilográfica conoce el problema: de vez en cuando hay que limpiar la pluma, ya sea porque gotea o porque se ha secado y ha dejado de escribir.

Pero incluso si la estilográfica funciona con total normalidad, conviene limpiarla con regularidad para disfrutar de ella durante el mayor tiempo posible. Porque, como ocurre con cualquier instrumento que se utiliza con frecuencia, el cuidado adecuado es esencial.

No se preocupe: limpiar una pluma estilográfica no es realmente complicado. Normalmente se hace en pocos minutos. Lo único importante es tener en cuenta algunas indicaciones.

En esta entrada de nuestro blog respondemos a las preguntas más frecuentes y le explicamos cómo limpiar correctamente su pluma.

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¿Con qué frecuencia debo limpiar mi pluma?

La frecuencia con la que debe limpiar su pluma depende del uso que haga de ella. Una regla orientativa sencilla: cuanto más escriba con su pluma estilográfica, menos a menudo tendrá que limpiarla. Una limpieza a fondo una vez al año es suficiente.

Si solo saca su estilográfica en ocasiones especiales y escribe con ella más bien poco, debería limpiarla con mayor frecuencia. Le recomendamos programar una limpieza a fondo aproximadamente cada seis meses.

Si utiliza con frecuencia tintas diferentes, por ejemplo en su pluma de cartucho con convertidor, debería limpiar siempre el convertidor y la pluma en cuanto rellene una tinta nueva. También le recomendamos limpiar la pluma con más frecuencia cuando use colores distintos del azul clásico, ya que los pigmentos de otros colores tienden a depositarse antes.

¿Cómo se limpia una pluma seca?

A todo el mundo le ha ocurrido alguna vez: la pluma no se ha usado durante un tiempo, se ha secado y entonces surge la pregunta: ¿cómo consigo que vuelva a escribir?

En la mayoría de los casos es muy sencillo: a menudo basta con sumergir la punta del plumín en tinta para que la pluma vuelva a escribir. Para ello, saque brevemente el cartucho y ponga un poco de tinta sobre la punta del plumín.

¿La pluma sigue sin escribir? Entonces probablemente se haya secado algo más. Ponga el plumín bajo el agua corriente y límpielo con un paño para retirar los restos de tinta.

Si tampoco así mejora, solo queda desmontar la pluma y enjuagarla por completo. Para ello, retire el cartucho y enjuague con agua el alimentador.

Importante: antes de volver a usar la pluma, debería dejarla secar bien.

En cuanto al cuidado habitual: ¿cómo se limpia una pluma?

Ya lo hemos mencionado antes: incluso una estilográfica que funciona perfectamente debería limpiarse de vez en cuando para que no pierda ninguna de sus cualidades y le acompañe durante mucho tiempo. Por ello, debería limpiarse a fondo al menos una vez al año.

Estos son los pasos:

  • Desmonte la pluma por completo para poder limpiar cada pieza por separado.
  • Coloque la parte delantera —la sección de agarre con el alimentador y el plumín— en agua tibia para que puedan desprenderse los restos de tinta. En algunos casos será necesario dejar las piezas en remojo durante más tiempo, por ejemplo toda la noche.
  • Deje correr agua por todas las piezas para eliminar los últimos restos.
  • Si utiliza una pluma de émbolo o un convertidor, debería llenar y vaciar el émbolo o el convertidor varias veces con agua para eliminar los restos de tinta.
  • El plumín también debería limpiarse a fondo, por ejemplo con ayuda de un pequeño cepillo de limpieza.
  • Antes de volver a montar la pluma, deje que las distintas piezas se sequen bien.

Limpiar la pluma con alcohol: ¿es una buena idea?

Es una pregunta que oímos con frecuencia: ¿debería utilizar alcohol o lavavajillas para limpiar una pluma estilográfica? La respuesta es clara: no. Aunque ambos podrían ayudar a eliminar más rápidamente los restos de tinta, también existe el riesgo de que el alcohol ataque, por ejemplo, el plástico, o de que el lavavajillas dañe el metal.

El agua es totalmente suficiente para volver a dejar limpia la pluma. Así que es mejor evitar los productos químicos.

¿Debería utilizar agua destilada para limpiar la pluma?

En principio, basta con limpiar la pluma con agua del grifo. No obstante, en regiones con agua muy calcárea puede ser preferible recurrir al agua destilada. En el caso de plumas estilográficas de alta calidad de metal, ambas opciones son perfectamente válidas.

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Limpiar la pluma con ultrasonidos: ¿sirve de algo?

La suciedad persistente puede eliminarse con ayuda de ultrasonidos. Para ello, la pluma se coloca en un baño ultrasónico. El principio es el siguiente: los ultrasonidos generan pequeñas burbujas en el agua que estallan y limpian incluso los poros y espacios más pequeños de la pluma. Por regla general, para ello se utiliza una solución limpiadora.

Las opiniones sobre la utilidad de esta limpieza por ultrasonidos son dispares. Es cierto que las plumas quedan más limpias, pero a veces también ocurre que los ultrasonidos limpian DEMASIADO bien y pueden llegar a atacar el metal del instrumento de escritura y las juntas.

Por ello, la mejor forma de limpiar una pluma sigue siendo usarla con regularidad (para que no se seque) y cuidarla bien (como hemos descrito antes, al menos una vez al año).

¡Un pequeño truco para terminar!

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Conclusión

Quien desee disfrutar de su pluma durante muchos años debe prestar atención al cuidado adecuado. Como mínimo una vez al año y, de forma ideal, cada seis meses, debería someter su pluma estilográfica a una limpieza a fondo. A menudo bastan agua tibia, quizá un pequeño cepillo de limpieza para el plumín y 10 minutos de tiempo.

Y luego queda un consejo muy sencillo: escriba con su pluma. Porque eso la protege frente al secado y sigue siendo el mejor cuidado para cualquier estilográfica.